Convivir con otras personas, ¿para qué?

Ante todo, nos gusta la idea de compartir el día a día en convivencia, disfrutando del encuentro social, enriqueciendo la rutina con actividades y abriéndonos a los demás y al exterior.

Al mismo tiempo, queremos poner en común nuestras capacidades de cuidado y apoyo mutuos, complementándolas, en el futuro, con los servicios profesionales necesarios para atender las dependencias que vayan surgiendo. Un fondo común irá destinado a cubrir dichos servicios de una forma más asequible y llevadera que cada persona en su casa por separado.